Lo primero, las personas
La gestión de clientes o también llamada CRM “Customer Relationship Management”, es básicamente una fórmula de intentar gestionar y conseguir la lealtad del cliente. Lo negativo de estos sistemas es que como finalmente todo proceso empieza y acaba en personas, no en programas informáticos, lo que no nace bien suele no acabar bien. Quiero decir que si nuestros profesionales no tienen devoción por el servicio (no es lo mismo ser servil que ser servicial) difícilmente llevaremos a buen puerto nuestros objetivos. Esto ilustra perfectamente que cualquier programa de fidelización de clientes debe nacer desde los propios trabajadores y que seguramente si un trabajador no se siente miembro del equipo, si no se siente “en el barco” no es culpa suya, es culpa nuestra el haber contado con el y por muchos esfuerzos que hagamos, nunca conseguiremos un trabajador implicado.


